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Tribuna /4111
"Profetas y eriales"
Adjuntamos tras este artículo de la Redacción, colección de artículos en favor de la conciliación de pueblos y religiones, a propósito de la "crisis mundial de las viñetas"
Siempre trabajaron para el mismo Patrón, tan sólo se repartieron los surcos. Cada uno de los Sembradores con sus dosis de abono y paciencia, con su combinación de fosfatos, parábolas y milagros, se dividieron geografías. Unos con la azada, otros con la mano, con los dientes…, ninguno con tractor, pues el germinar de las almas requiere una entrega que no admite maquinaria.
Los celestes Emisarios sabían que era cosecha de siglos. Portaban zurrones de diferentes telas y hechuras, pero siempre las mismas semillas de amor infinito, cantaros de diferentes barros, pero siempre el mismo agua de vida eterna.
La tierra era mucho erial para un solo profeta, así que Allí arriba se repartieron la tarea. Los grandes Seres de todos los tiempos y lugares se sirvieron de diferentes vientos, pero siempre labraron para el mismo Creador, sudaron y dieron su vida por el mismo Plan. Volcaron en diferentes idiomas sus semillas de fraternidad humana y tornaron a su Atalaya a observar los frutos.
Aquí abajo llegamos a pensar que los benditos Labradores habían competido en la divina siembra, así que organizamos inquisiciones, cruzadas, guerras religiosas, dibujamos caricaturas… Recién nos damos cuenta que los Profetas siempre conspiraron juntos y sumaron esfuerzos, nunca confrontaron. He ahí excelso testimonio y riqueza.
Tiempo, Palabra y dolor fertilizaron buena parte de nuestro inmenso erial. Caló el agua pura, despertó la semilla… Algo supimos de amor y eternidad; algo entendimos del sentido de la vida y de la armonía universal, de la unidad en la diversidad, de la maravilla de la diferencia… La creación es lo bastante hermosa como para pintarla de un solo color, los Cielos demasiado anchos para abarcarlos con una sola mirada…
Los colores, las miradas, los Profetas, los diferentes Cielos se reúnen en Estella-Lizarra y su Foro Espiritual entre el 23 y el 29 de Junio (www.foroespiritual.org). Estella quiere demostrar que en esta Tierra cabemos todos, caben todos los Dioses, todos los anhelos y altares; que los Cielos se nutren de todos los cantos y preces elevados con corazón.
Reconocemos pues todas las expresiones divinas, agradecemos un progreso que nos acerca a tantos credos. Bendecimos a los Maestros, a los grandes hombres y mujeres de todas las religiones y así aventamos nosotros también semillas de eterna paz y gozo. Esta es la finalidad del Foro al que desde estas líneas te invitamos. Juntos bendeciremos, juntos celebraremos a la orilla del río, en el Parque de los Llanos.
En la ciudad del Ega se juntan los Caminos, se reúnen los Profetas, los labradores del alba. No faltes. Aún tenemos por sembrar juntos nuevo mundo.
Fundación Alalba
www.portaldorado.com
www.foroespiritual.org
SALAAM ALEIKUM
Adjuntamos la inspirada reflexión a propósito de esta seria crisis de nuestra buena amiga y colaboradora Isabella di Carlo, así como la elaborada desde la redacción de este propio medio.
Nuestro futuro es ser la humanidad. Nuestro futuro es sabernos hijos del mismo Dios, celebrar una única religión, las mismas fechas sagradas serán días de silencio, alineación y meditación para todos los hombres. Conocer la meta inspira, inspirados seremos inquebrantables en la siembra.
Los acontecimientos recientes en relación a las viñetas sobre Mahoma publicadas en Dinamarca y en 15 países europeos en días sucesivos, que desembocan en la petición de Irán de reunir a la conferencia Islámica para tratar “el ataque organizado contra el mundo musulmán” son una invitación a meditar sobre la ofensividad y la susceptibilidad, así como sobre la naturaleza de lo divino y nuestra naturaleza humana. La paz se conquista ascendiendo desde la naturaleza reactiva, susceptible y extremista, hacia la actitud responsable y serena, que un día permiten conquistar la transparencia cuya nota clave es la no resistencia. Nada menos abstracto, menos filosófico, más real y necesario que la paz. Colaboramos a que ella sea trabajando sobre nuestra susceptibilidad.
“Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento”, decía Eleanor Roosevelt, efectivamente así es. En la medida en que nos conozcamos, nos aceptemos y nos amemos la necesidad de competir, demostrar y luchar dejará paso a la capacidad de colaborar, compartir y comprender.
En la medida en que nos volvemos menos susceptibles aumenta nuestra sensibilidad, la sensibilidad es otro nombre para la consciencia, la consciencia es la capacidad de aprender, de resonar con otros y con todas las manifestaciones de la vida. Cuando resonamos adquirimos empatía, el otro no es alguien ajeno, es una parte de nosotros, ese es el camino de la inofensividad.
Inofensivo el que comprende, inofensivo el que puede ver con la mirada de su hermano y puede hacer carne, y sangre, y vida la verdad de que toda verdad es relativa, es decir contextual. Cuando podamos ver la vida como un adolescente al hablar con el hijo, como una búsqueda al hablar con el científico y como un poema al hablar con el artista, sabremos adecuar nuestras palabras a nuestro interlocutor y habremos ascendido a la verdad. La verdad siempre incluye, acerca, simplifica y libera. La verdad contiene bondad y belleza y sirve a la justicia. La verdad ordena.
Cuanto más sagrado sea algo, más indestructible es. Mahoma fue un discípulo enormemente avanzado, dañarle no sería posible, como no es posible dañar a Jesús, ni a Buda. En el camino hacia la conquista de lo divino debemos conquistar lo humano primero, pero sin olvidar la meta. La meta inspira. La divinidad hace parte del potencial humano, lo demostró Mahoma, lo demostró Buda, lo demostró Jesús. La divinidad puede y debe ser conquistada. Comencemos por el primero de sus tres aspectos: la paz, comencemos ya.
Aleikum as salaam.Te deseo la paz.
Isabella Di Carlo
www.davida-red.org
DIBUJAR Y UNIR
Colocar una bomba en el turbante de Mahoma no es la mejor forma de acercar Occidente e Islam. Después de todo, abrigamos el deber de tender puentes, no de dinamitarlos. El exquisito respeto religioso es condición para el acercamiento de civilizaciones, en el presente nuestro mayor desafío humano. “La crisis de las viñetas”, cuyas consecuencias esperamos todos tiendan a remitir, evidencian la necesidad de cuidar al máximo esta cuestión.
Doce caricaturas de Dios y Mahoma, publicadas por el diario danés de mayor tirada y por una revista noruega, han generado una oleada insospechada de protestas, actos violentos y crisis diplomáticas.
El diálogo de civilizaciones atraviesa un delicado momento. Cuantas menos incómodas viñetas lo obstaculicen mejor. Los seguidores más radicalizados de la media luna no pueden poner la libertad de expresión en cuestión. Sus iras no pueden acabar con esta conquista de buena parte de la humanidad, pero se trata de ensayar el mejor uso que podamos hacer de esa libertad. La libertad de expresión no la pueden cercenar los exaltados que estos días asaltan embajadas y misiones diplomáticas europeas, pero habrá que evitar en el futuro el menor indicio de provocación.
Estamos ante una cuestión más de responsabilidades, que de libertades. De nada sirve vestir y cargar a Mahoma o a Dios con nuestras propias fobias. En una coyuntura, a menudo tan complicada entre Islam y Occidente, los “media” han de contribuir a estrechar lazos y apagar fuegos de ira, no a alimentarlos.
Es cierto que a Jesús le pusimos pelucas y paseamos por los carnavales de todo el mundo, le subimos a “irreverentes” pantallas e incluimos en los chistes de todos los colores… Mas El no se inmuta. Ni entre sus preocupaciones, ni siquiera entre las de sus “asesores” está precisamente el cuidado de imagen. Pequeño Dios el que se preocupara por su retrato en las rotativas. Lo que Le preocupa y desvela es que su principio crístico de incondicional amor y hermandad humana anide en verdad en nuestros corazones.
Durante dos mil años lo dejamos, no con explosivo en la cabeza, pero sí con sangrienta corona de espinas, clavado y colgado en la cruz, cuando Él es por encima de todo, victoria sobre la muerte, esperanza y gozo. Ni siquiera por esa imagen sufriente y desesperanzada ha protestado. La “caricatura del madero” no ha facilitado precisamente la propagación de su testimonio de resurrección y eterna vida, y sin embargo su infinito amor no ha menguado.
El tratamiento de la “otroreidad” religiosa ha de ser sin embargo muchísimo más exigente. Nos jugamos, ni más ni menos, que el futuro de la humanidad. Hay que cuidar el lápiz y la pluma, para no herir sensibilidades a flor de piel. La respuesta en muchos países a los desafortunados dibujos ha sido a todas luces desequilibrada, desproporcionada, pero esa es la realidad con la que nos toca trabajar a la hora de intentar construir un mundo más unido, alianza de civilizaciones. No sobra ningún cuidado al abordar cuestiones relacionadas con otras religiones y particularmente con el Islam.
Por lo demás, baldío empeño el de caricaturizar a Mahoma, a Alá. Dios se escapa a todos los lápices, a todos los intentos de imaginarlo, a todos los ensayos de atraparlo. Cualquier pretensión de aproximación es pura ficción.
El rostro fomenta cercanía, pero necesariamente a la vez engaño. El símbolo nació precisamente del deseo de evitar, o cuanto menos mermar, ese engaño. Siempre esbozamos falsedades al explorar la Divinidad. ¡Tal es la distancia! Por ello y para no personalizar una nueva religión en su nombre, el propio Mahoma predicó la comunicación directa con Dios, sin la intermediación de imágenes, retratos o esculturas.
Siempre errará el lápiz en el intento de hacerse con Sus contornos, de reflejar la Realidad última, el Principio de todo lo creado. Es más fácil hallarlo en los sencillos y conmovedores ojos de una mujer, en la sonrisa pura e inocente de un niño, en la desbordante y cautivadora belleza de la naturaleza…, pero no Le pongamos cara, so pena de empequeñecerlo tanto.
A menudo imaginamos un Cielo muy a ras de tierra. Cuestionable Dios Aquel que se irritara con una caricatura. Nuestros sentimientos humanos y mundanos, poco concuerdan con el principio divino de compasión infinita. ¿Qué le importa a Dios lo que le coloquemos en la cabeza? No le aflige que lo caricaturicemos, sino esta “caricatura” de mundo aún no realizado; no le pesa la bomba en su turbante, sino esas mismas bombas que ruedan aún por nuestros suelos. Es inmune a la ofensa, al más horroroso de los trazos, pero no a vernos peleados en Su Nombre. ¿Qué le importa a Dios nuestros garabatos por ofensivos que parezcan? Lo que le preocupa y desvela es aún una humanidad fragmentada, dividida, cuando no confrontada.
Dibujar y unir, embellecer, elevar; escribir, cantar, modelar… con el mismo objetivo de acercar lo distante, conciliar lo confrontado. He ahí la apuesta de unos y otros profesionales, artistas, periodistas, políticos,…gentes de buena voluntad de todas las latitudes, en estos tiempos tan convulsionados, a la vez tan esperanzados.
Utilicemos por lo tanto la libertad, nuestro más preciado e irrenunciable valor humano, para crear y construir, para consolidar lazos entre gentes, pueblos, naciones, religiones, civilizaciones…, de forma que clausuremos, hoy mejor que mañana, ese episodio en que los humanos nos matamos, ora por un trozo de Dios, ora por un trozo de tierra. Traiga también esta última crisis de alcance planetario su debida recompensa de luz y de amor para todos.
DIÁLOGO Y ALIANZA DE CIVILIZACIONES
6 febrero 2006
Respetar la libertad de expresión sin cortapisas no es incompatible con comprender e incluso compartir la indignación que pueden producir determinadas formas imprudentes de manifestarse.
Cuando la libre expresión no va acompañada de la conveniente auto-moderación se expone a que las reacciones de los agraviados sean desproporcionadas y enardecidas.
La solución no será nunca la censura sino la discusión serena y, en su caso, la intervención de los Tribunales de Justicia. Es ahora imprescindible que todos los países, unos y otros, llamen urgentemente al encuentro y conciliación.
Aprender a vivir juntos, todos diferentes, pero unidos por los mismos principios, “fraternalmente”, como establece el Artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La inmensa mayoría de ciudadanos de todas las culturas, creencias e ideologías clama por vivir en paz, y compete a todos, en el ejercicio de nuestros derechos y deberes, hacer posible este anhelo.
Hagamos en forma apremiante un esfuerzo para el diálogo y la conciliación, para la alianza y no el enfrentamiento. Identificando lo que nos une y valorando lo que nos separa, para encausar nuestro destino, irremediablemente común.
Federico Mayor Zaragoza
Co-Presidente del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas
para la Alianza de Civilizaciones
Equipo de Portal Dorado
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