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Vida Espiritual>Amor y Espiritualidad /2926

Sobre el valor de la inclusividad
Jorge Carvajal

Las relaciones responsables son esencialmente relaciones liberadoras, y no son liberadoras aquellas relaciones en que “me hago cargo de”; el hacerse cargo de, generalmente no tiene que ver con la responsabilidad sino con la alcahuetería. Cuando ustedes se están haciendo cargo de alguien, realmente lo están destruyendo.


Ser responsable es despertar a alguien, y despertarle es permitir que le duela. Si le duele muy duro, acompañarle, ustedes pueden matizar el dolor, pero no pueden evitar el dolor. El mejor amigo es aquel que es sincero, es aquel que nos revela con frescura nuestros defectos. El novio o el amante no nos los revelan por que tienen temor de que los echemos. La esposa muchas veces no se atreve, el hijo desde su posición de hijo no se atreve tampoco y en ese no atreverse a decirlo y no ser sincero, hemos perdido la responsabilidad, por que hemos perdido la amistad. Recordemos no hay responsabilidad si no hay amistad, porque la amistad es lo único que permite generar relaciones donde no hay dependencia.

Entonces, liberemos nuestras relaciones de la dependencia, construyendo la amistad. Si construimos la amistad vamos a poder edificar una vida responsable. Una vida responsable, no es una vida llena de cargos, cargas, ni encargos. Una vida responsable es una vida que acepta con sinceridad que en la amistad cabe el dolor y que a través del dolor podemos empezar a crecer, liberándonos interiormente. Aceptemos lo que hay de dolor en nuestra vida, aceptemos mas allá de la paternidad o el afecto, aceptemos la amistad y seamos sinceros desde nuestra amistad y sobre todo empecemos con algo esencial, seamos amigos de nosotros. Si somos amigos de nosotros, todo lo demás se va a dar por añadidura.

Yo sé que es difícil, es muy difícil y complicado, pero empecemos a serlo hoy en la vida cotidiana y vamos a construir así ese primer eslabón del templo que es la responsabilidad. La responsabilidad se educa, el primer ingrediente en la responsabilidad son las pequeñas disciplinas, si logramos entrar en el ritmo de las pequeñas disciplinas el músculo de la responsabilidad que esta asociado al corazón empieza a responder y comenzamos a construir un camino más firme hacia el alma. Vamos a decidir, por que la responsabilidad tiene mucho que ver con la capacidad de decisión; vamos a reconstruir por dentro los hilos relacionales con nosotros y con el entorno desde la amistad, vamos a buscar mas allá de la complacencia aquellas relaciones donde realmente seamos necesarios, no donde nos gusta mas estar, sino donde realmente nos necesitan más.

La mayoría de las veces en nuestra vida no somos ni siquiera irresponsables, somos a-responsables, es decir que la responsabilidad es una palabra, un sentir o un actuar que ni siquiera remotamente existe en nuestra vida, por que nuestra vida es de dependencias y complacencias, y allí no existe la posibilidad de vivir responsablemente.

Nos damos cuenta que no somos muy responsables, conquistar la responsabilidad va mas allá de la reactividad, ser reactivos y sensibleros es tal vez lo más irresponsable de parte nuestra. La sensiblería es irresponsabilidad en el campo emocional, es muy distinta de la sensibilidad y generalmente nosotros llevamos las relaciones por la sensiblería; la sensiblería genera dependencia y destruye la relación. La sensiblería y la reactividad se manifiestan como irritabilidad y la irritabilidad destruye el ritmo de la vida, afecta el ritmo cardiaco, el status del sistema vascular, nuestra vibración relacional, produce caos.

Cuando ustedes están cerca de una persona irritable, aunque esa persona esté callada, ustedes lo van a notar y se van a sentir mal, van a tratar de estar un poco mas lejos y tendrán un sentimiento de inquietud, de vacío en el plexo solar, por que lo más contagioso que existe es la irritabilidad. El plexo solar produce un campo emocional, es como un campo magnético, con ese campo magnético nos estamos relacionando permanentemente con la gente. A veces creemos que nos relacionamos desde lo externo, pero lo hacemos desde el magnetismo que está ligado al plexo solar, de tal manera que nuestra primera impresión es una impresión que proviene del plexo solar. Procesamos a la gente con el plexo solar, pero procesamos no la cantidad del campo, no que tan intenso o magnético es el campo, si no la calidad del campo, que tan coherente es ese campo. La irritabilidad produce mucha incoherencia, por que es reactividad sin sentimiento y sin discernimiento. Frecuentemente estamos, irritables si no seriamos santos o ángeles y no estaríamos acá, los "pinches tiranos" de la vida nos están sometiendo a prueba y casi siempre son interiores. Hay algo de nosotros que no se quiere, que no se tolera, ni se comprende, ni mucho menos se acepta; entonces ese algo de nosotros está peleando contra el resto, se forma un campo de batalla, ese campo de batalla interior genera irritabilidad, esa irritabilidad produce incoherencia y esa incoherencia hace que nuestras relaciones sean caóticas.

Pregúntense, ¿dónde hay una relación caótica? ¿Qué tan ordenado es el campo de ustedes cuando se aproximan a esa relación? Si se aproximan con temor o con miedo en esa relación no hay ningún intercambio, por que ya ustedes están escondidos, hacen una apariencia de intercambio, pero no hay intercambio. En esa relación ustedes no dan nada y cuando tienen temor de darse, generan irritabilidad en el otro. Ese es el dipolo, la irritabilidad se manifiesta como agresividad, como intolerancia, como susceptibilidad exagerada. Hay condiciones o hay días en los que no toleramos nada, no aguantamos que nos digan feos o bonitos, cualquier cosa es mal interpretada, la irritabilidad genera una cierta paranoia, es prevención en las relaciones, yo no me relaciono con frescura, sino que me relaciono desde mis ideas, desde mis prejuicios y desde mis prevenciones.

Cuando yo me relaciono con miedo genero irritabilidad, el miedo es irritabilidad interior, la agresividad es irritabilidad exterior pero ambas son una plena negación del amor, por que el amor no puede germinar en un campo que es incoherente.

Veíamos alguna vez que todas las relaciones pueden ser relaciones de anulación o de refuerzo, las relaciones de anulación se llaman relaciones o patrones de interferencia inarmónicas. Cuando yo me relaciono contigo, interfiero contigo obligatoriamente, pero ese interferir puede ser negativo o positivo. La interferencia positiva es de refuerzo y es una relación en la que nos complementamos y la interferencia negativa es de anulación, es una relación en la que nos anulamos.

Ese “aquí estoy”, puede ser negativo o positivo, si hace reír es positivo, crea una interferencia de refuerzo, por que es inesperado, lo que es inesperado es espontáneo, yo no pensé decir aquí estoy, ni ustedes pensaron que yo pudiera decir eso, pero lo que es espontáneo, lo que es inesperado rompe el hielo, rompe las fronteras, permite el flujo en las relaciones. Lo que es programado, lo que se hace desde la memoria o desde el prejuicio cierra la relación, por que hace que las relaciones caigan en un punto muerto, que es el punto de la rutina. Por eso es tan importante que toda relación tenga una pizca de humor, no es que nos la pasemos riéndonos todo el día, sino, que tenga una pizca de alegría, porque eso crea un campo de apertura, sin ese campo de apertura lo que hay es prevención y eso genera irritabilidad.

Toda irritabilidad nace del prejuicio, de la intolerancia,
de la pérdida de flexibilidad y autenticidad .
Nace también de la perdida de referencia con uno mismo.


Cuando en la relación yo canto mi propia música y tú escuchas, cuando yo despierto tu propia música entonces los dos hacemos una sinfonía, pero cuando yo quiero en la relación tener un auditorio que me escuche, no estoy permitiendo que la gente aporte su propia sinfonía, ni su propia música, entonces estoy haciendo que la gente genere dependencia y toda dependencia genera irritabilidad. Es un círculo vicioso. Yo tengo irritabilidad, como tengo irritabilidad, tengo intolerancia, como tengo intolerancia no me relaciono de una manera fluida y libre, entonces mi relación genera dependencia, pero aquel que depende se tiene que liberar, se siente irritado, se siente violado en sus derechos, no conscientemente, realmente eso es inconsciente.

Toda responsabilidad se da en el marco de una relación, debe ser en esencia una relación que parta de la amistad. Donde no hay amistad no puede haber responsabilidad, puede haber exigencia, puede haber dominación, autoridad, imposición, puede haber normas externas pero no puede haber responsabilidad. La responsabilidad no es alzarse el otro al hombro, no es poner una disciplina externa, si no nacer a un ritmo inherente, a un ritmo propio y libre que es una disciplina interna, son cosas bien diferentes.

No hay responsabilidad sin que haya disciplina, pero la disciplina impuesta mata la responsabilidad, realmente la disciplina tiene que ser algo que se comprende, que se asimila y que nace del corazón y fomenta la creatividad.

Las disciplinas impuestas desde afuera matan la libertad, matan la creatividad, matan la dinámica de la relación y no tienen sentido, tarde o temprano son destructivas. Todo fundamentalismo, por lo menos en esta época, yo no digo que en una humanidad primitiva no fuera necesario, pero en esta época es irresponsable. Yo no le puedo imponer a nadie nada, ni religión, ni ciencia, ni filosofía, ni mi manera de ver el mundo, sino, que yo tengo que partir del hecho, que la verdadera responsabilidad es liberadora, es despertar en el otro. No es hacerse cargo del otro, si no despertar el potencial que el otro tiene; si yo te impongo o te conduzco, o te cargo, o te asumo, realmente estoy desconociendo lo mejor de ti. Desconozco en ti ese potencial humano escondido, esa música que aunque todavía no se haya oído, tu traes para dar y tienes para darle al mundo. Así que la responsabilidad es el arte en la relación de despertar el potencial del otro, para que él con nosotros construya una sola sinfonía, que no esta hecha solamente de mis notas, si no que esta hecha de la armonía de las notas de todos.

Así, construimos la relación y para eso entonces necesitamos una octava, tenemos notas que son: yo, tu, él, nosotros, todos somos como notas, notas de una única sinfonía. Esa sinfonía se mueve en una clave, se mueve en una octava que es la octava de la amistad, ese es el patrón de referencia. Sin ese patrón de referencia no existen notas, no existe sinfonía y esa octava de la amistad en que nos movemos es el nacimiento de la responsabilidad.

Responsabilidad es crear relaciones amistosas por que las relaciones amistosas construyen puentes y es ahí donde viene la segunda parte, el segundo pétalo del loto del corazón, la segunda columna o pilar del templo de la sabiduría que se llama la inclusividad. La responsabilidad es mi manera de reaccionar consciente y amorosamente frente al mundo, definámoslo así, es una manera de tender y construir puentes en las relaciones de tal manera que las relaciones sean de refuerzo armónico y no de anulación. En una relación responsable nadie anula a nadie, cada cual da de lo que el otro necesita. En una relación responsable siempre se multiplica y ese multiplicar es como la historia de la multiplicación de los peces; hay muchas historias sobre los peces y sobre los pescadores, buena parte de los mitos religiosos se han construido en torno del pez y de los pescadores. Los discípulos de Cristo fueron pescadores, el pescador es un símbolo del buscador espiritual, por que todo pescador sumerge su carnada, sumerge su anzuelo en un mundo invisible y él tiene fe en que si su anzuelo y la carnada son adecuadas va a caer un pez, de la misma manera que el científico sumerge su mente en un mundo invisible, el de la intuición, y atrapa la teoría de la relatividad o la fórmula para una vacuna.

De esa misma manera nosotros en cierta forma pescamos, pero pescamos una cosa que es más inclusiva que nosotros, nos sumergimos en un océano, ese océano es de agua cuando pescamos, es de luz, es de amor, es el océano de la mente superior. Cuando nos podemos sumergir en ese océano, estamos empezando a ser inclusivos o a ser incluyentes.

La responsabilidad, es entonces la primera fase del movimiento
, la primera columna del templo, después viene otra faceta del templo interior de amor que estamos construyendo y esa faceta es la de la inclusividad. La responsabilidad nos lleva a la inclusividad por la vía de la amistad. La amistad no es una condición humana, entendida en un sentido amplio, podríamos decir que la amistad es empatía, simpatía, resonancia y comunicación. Si hay empatía puede haber resonancia, si hay empatía también puede haber simpatía.

A veces nos negamos a ser por tener,
entonces dejamos de ser incluyentes.


La separatividad es negarme a ser un ciudadano del planeta por tener un país, una ciudad, un nombre y un apellido, esos separatismos frecuentemente odiosos en que la gente se siente arriba o abajo están dañando la hermandad en las relaciones, esa inclusividad que se abre a partir de la hermandad. La hermandad comienza donde hay amistad, no hay hermandad si no hay previamente amistad y la genuina hermandad es un asunto del alma. Hermandad viene de que todos somos hijos de Dios, ni sobrinos, ni primos, ni nietos, sino todos hijos de Dios, estamos exactamente en la misma condición. Potencialmente no lo hemos alcanzado pero cuando yo me relaciono contigo como me relaciono con un hijo de Dios, del mismo padre, me relaciono con un potencial humano infinito que esta por desarrollarse, ya sea un asesino, un drogadicto, un lustrabotas, un ingeniero, un médico, un minusválido o un niño recién nacido.

En esa forma y en esa apariencia ruinosa de nuestra relación, se esconde algo muy bello y luminoso que es un proyecto divino. Es una materia prima espiritual en evolución atrapada y dormida en el seno de la materia. Cuando podamos entender eso entonces, nuestras relaciones se vuelven mucho más incluyentes. Una relación incluyente es una relación que tiene una característica y que es la ternura. La ternura es el instrumento de la relación incluyente, usted se puede relacionar con una planta como un profesional, echarle todos los abonos, fertilizantes y químicos. Pero usted también se puede relacionar con una planta como un jardinero. ¿Cuál es la diferencia? Si ustedes mandan a un agrónomo a que cuide un jardín posiblemente se le secará aunque él sepa absolutamente todas las cosas sobre las normas bioquímicas para tratar la planta, porque no sabe nada de la vida de la planta porque no siente la planta. Seguramente el campesino ignorante que siente la planta, que la acaricia, que le habla, que se pone triste cuando se seca, que se conmueve cuando tiene una plaga, que esta relacionándose desde un instrumento que es la puerta abierta a la inclusividad y que se llama la ternura, si logre curar la planta, hacerla florecer.

Mas allá de la responsabilidad, mas allá de la inclusividad que es coherencia, hemos de saber que cuando me relaciono contigo, me estoy relacionando conmigo, que tú eres el espejo en que me estoy mirando y la calidad de mi relación contigo es la calidad de mi relación conmigo. De tal manera que esa relación que yo tengo contigo afuera, realmente es una relación que es conmigo mismo; yo aquí adentro. Hay un lugar en la conciencia en que entre tu y yo no existen diferencias, somos caras de un mismo diamante, somos aspectos de la misma vida solamente que se reúnen y se encuentran en el corazón, eso es inclusividad.

Por eso en toda relación humana inclusiva está la ternura, tu me mueves desde afuera pero me conmueves en mi interior y cuando me conmueves, mi corazón puede llorar; puede escribir un poema, puede ser delicado contigo, puede ser tierno. La relación humana inclusiva, siempre es una relación amorosa, una relación que parte del alma por que es delicada, es delicada por que es tierna, y es tierna por que jamás haría daño, por que siempre te acaricia, es tierna por que se basa en el amor. La relación puede ser intensa, tener un volumen muy grande y tener confrontación; pero una relación inclusiva es siempre una relación que parte del corazón.

La inclusividad entonces es la plena fraternidad en que dos personas se relacionan desde su esencia, desde el alma en la cual son ambos hermanos. La segunda característica del alma es la inclusividad. Entonces tenemos, la primera evidencia de la manifestación del alma: La responsabilidad, y la primera evidencia de la responsabilidad es la capacidad de seguir un ritmo; un ritmo es una disciplina que genera hábitos de vida. Nuestros hábitos son los ritmos que desde la vida nos permiten una relación armónica con el entorno. Si yo tengo hábito de estudio, yo puedo conocer, si yo no tengo hábito de estudio es realmente muy difícil que pueda conocer; si desarrollo hábitos alimentarios adecuados, puedo nutrir mi cuerpo, sino mi cuerpo se muere; si desarrollo hábitos (ritmos) respiratorios adecuados, puedo armonizar toda mi energía y todo mi cuerpo, sino mi cuerpo va a estar disarmónico; si desarrollo el hábito de mirar todas las cosas no desde la programación o la prevención, si no desde la amistad, si me relaciono con el mundo desde mi corazón, entonces mi ritmo cardíaco, mi campo electromagnético y mi funcionamiento físico es coherente, y ese ritmo que me mueve internamente es sanador.

Sanar es integrar y desde el campo de mi corazón yo baño e integro todas las células de mi cuerpo, no solo con sangre, oxígeno, irradiación electromagnética y térmica; sino con amor y esa radiación de amor que parte de mi corazón es sanadora, baña cada una de las células.

Las células emiten su propia música y cantan cuando tienen un director de orquesta que es un corazón armónico; un corazón armónico no es un músculo fuerte, puede ser un corazón débil como músculo. Un corazón armónico, es un corazón capaz de emitir la nota fundamental de la ternura, la ternura rompe todas las fronteras, sean las que sean. Póngame la fiera que sea, el criminal mayor, si usted se le dirige con ternura, rompe las barreras intelectuales, rompe las barreras culturales, rompe todo. La ternura es un lenguaje universal por eso es el lenguaje del amor. Se podría escribir libros enteros de lo que significa la cara de una mama en sus distintos momentos que está con su niño. La cara de cansancio, de irritabilidad, de fatiga, de alegría, de juego. Un millón de facetas se pueden leer en la cara de la gente, ustedes pueden decir si hay armonía, amor, equilibrio, tristeza, miedo, coherencia y tantos otros estados emocionales.

Un niño no lee en el lenguaje ordinario, un niño comprende el mundo a través del símbolo del afecto y es así como construye todas las redes neuronales que conducen la información afectiva al sistema límbico, que es el cerebro de procesamiento emocional. Se construye de una manera muy hermosa, por que eso va de los ojos a una parte del cerebro que es el lóbulo frontal, la parte mas baja de este, de allí al sistema límbico, de ahí va al hipotálamo, que es la brújula que dirige todos los movimientos orgánicos en el cuerpo, del hipotálamo va al resto del organismo, a los ganglios linfáticos, al bazo, timo y a todo eso, de manera que yo con la imagen de mi madre, estoy nutriendo el timo. Estoy nutriendo mi inmunidad, mi capacidad de reconocimiento, estoy nutriendo mi tono vital, mi tono neurovegetativo y no solo eso, si no que estoy nutriendo mi vida por que ese va a ser el patrón de medida de todas mis relaciones. Yo siempre voy a tratar de buscar el patrón de referencia de la cara de mi madre porque esta profundamente gravada en mi inconsciente desde muy temprana edad, a eso se le llama el ritual de desarrollo.

El ritual de desarrollo consiste en que un hijo de una madre tiesa, rígida como muchos niños de guardería, que simplemente los cambian de pañales por que es la hora de cambiarlos, no por que necesitan o están mojados, si no por que son las doce y es la hora en que suena el timbre para cambiar al niño. Esos niños hacen esquizofrenias y mutismos infantiles, se auto-agreden, no funciona la hormona de crecimiento, no funciona nada, los ritmos endocrinos se alteran y mueren emocionalmente. Tenemos muchachos emocionalmente muertos y muchos criminales, desadaptados e hiperactivos que pretendieron programarse con el lenguaje de la ternura en su primera infancia y no encontraron este lenguaje; entonces ahora son inválidos emocionales, la vida no les regalo la programación de circuitos de lectura emocional y andan desaforados en la vida buscando en todos los placeres llenar un vacío que la evolución les dejo desde la primera infancia.

Pues bien, miren, una relación inclusiva, háganse de cuenta que toda persona con la que ustedes se relacionan es como él bebe de ustedes, es así, eso se re- edita en todas las relaciones, háganse de cuenta que esa persona esta buscando leer en ustedes un poquito de comprensión, cariño, ternura, una imagen blanda para tocar, alguien para acariciar, para tocar o de repente una voz que los acaricie, que les cante, que les mire de otra manera; no de la manera rígida desde el juicio como los ha mirado todo el mundo, eso se llama el ritual de desarrollo y este nunca se termina. El ritual de desarrollo continua en todas las relaciones, en cada momento de la vida, en cada instante se está re- editando el ritual de desarrollo, en cada instante ustedes están nutriendo gente o la están marginando, la están liberando o la están excluyendo, condición de la inclusividad es la ternura y la ternura es un lenguaje universal.

Se puede ser tierno con el agua, tierno con la casa, uno sabe de una casa donde hay ternura por que hay orden, hay delicadeza, las cosas están puestas en su sitio, no es un orden rígido, por que hay una armonía flexible, fluido, de apertura, calurosa, un ambiente cálido siempre es un ambiente tierno; de ahí viene que el hogar es el núcleo, es el centro, la hoguera y que de allí nace el fuego de la ternura y la ternura nace del corazón. Si ustedes son tiernos, lo serán también en sus relaciones, con la tierra, con su mascota. De la misma forma si ustedes ven a alguien que le da una patada a un perro, pueden estar convencidos que en su vida no hay ni fuego, ni calor, ni ternura en el corazón y lo que existe es exclusión y separatismo, aunque ese hombre sea un gurú o un sabio.

Digamos que la ternura es la condición para un buen carácter y un buen carácter es el mejor regalo que le podemos hacer al alma. En un carácter duro no entra el alma, el alma es una sustancia blanda y luminosa, que no pasa a través de la dureza, tenemos que ser flexibles, humildes, tolerantes pero sobre todo tiernos. Si me preguntan ¿Cómo ser flexible?, eso es muy difícil, si me dicen: ¿Cómo me inspiró?, ¿Cómo ser fluido?, eso es muy complicado, si me dicen: ¿Cómo ser tolerantes? Eso si que es mas complicado. Pero si son tiernos, entonces están siendo flexibles, fluidos, tolerantes. Si ustedes me dicen: ¿Cómo me las arreglo con fulano que no lo tolero o no me tolera? Sean tiernos simplemente. La ternura desarma todos los corazones, derrite todas las armaduras, la gente se derrite literalmente en la ternura y derretirse es eliminar las fronteras separatistas del ego.

Nuestro Dios es un Dios tierno y comprensivo, no es un Dios castigador. Tal vez lo que más daño le ha hecho a nuestra religión, pero sobre todo a nuestra vivencia, ha sido la rigidez de un Dios castigador que nunca habitó nuestro corazón. Atrevámonos a hablar con ternura, las más bellas oraciones no están hechas de filosofía, están hechos de ternura, oremos a la vida a través de la ternura y así vamos a ganar inclusividad.

Vamos a seguir hablando de la inclusividad pero la primera condición de la inclusividad es la ternura, nos vamos a proponer no a hacer muchos amigos, no a hacer una lista de amigos y teléfonos para poder ganarnos el reino del alma y el primer pilar del templo del corazón; tampoco vamos a conseguir por Internet otros cincuenta amigos, eso no tiene sentido. Se trata de tener un solo amigo, ustedes mismos, así automáticamente son amigos de todo el mundo. Al amigo hay que tratarlo con ternura, con cariño, se le debe mirar detrás de los ojos y no a los ojos, detrás de la expresión y no la expresión, detrás de las arrugas y no las arrugas, detrás del cuerpo y no el cuerpo, para así reconocer la cualidad de su vida. Un amigo se hace desde la cualidad no desde la cantidad. Yo no soy tu amigo por que si, o por que no, por que me das o te doy, por conveniencia; yo soy genuinamente tu amigo por que me nace del alma, me nace del corazón, por que así no le guste o le guste a mi papá o a mi mamá, así me convenga o no me convenga, tu eres mi amigo.

Lo mismo ocurre con nosotros, vamos a conquistar entonces un amigo y vamos a conquistarlo a través de la ternura. Empecemos a ser tiernos con nosotros mismos, si no podemos ser genuinamente tiernos con nosotros no podemos serlo con ninguno, entonces vamos a escribirle una carta a ese amigo, vamos a saludarlo, a excusarnos con él por todo el abandono, toda la insensibilidad, por toda la intolerancia, por toda la inflexibilidad y el desamor, por todo el olvido; no vayan a creer que ustedes olvidaron a su papa, a su mama o a su hermano o a Dios, no, ustedes se olvidaron de si mismos y ahí estaba todo el mundo escondido.

Regresar a ese mundo interior es regresar al mundo de la responsabilidad genuina, ahí ustedes son responsables por que se incluyen o se tienen en cuenta en todos sus proyectos. Frecuentemente hacemos muchos proyectos en la vida sin contar con nosotros y tal vez lo más injusto con nuestra vida es dejarnos programar por otros, o vivir para afuera, para llenar las expectativas de otros. Podrán trabajar diez o cien veces más, eso no importa si lo hacen contando con ustedes, ese es un trabajo que construye, que libera y dignifica la vida. Si lo hacen por complacer a otros simplemente es una transacción y es un trabajo que destruye su vida.

Se van a hacer una pregunta para hacerse amigos de ustedes mismos, una sola pregunta: ¿En qué momento me siento vivo? Es una pregunta rara, muy rara, por que la mayor parte de la vida no nos sentimos vivos, andamos medio muertos o sufriendo y soportando la vida. ¿En qué momento o circunstancia experimento un sentimiento de plenitud? La mayoría del tiempo vamos medio vacíos a veces tan vacíos que tenemos que suspirar profundamente para tratar de llenar con aire lo que no hemos llenado con la vida de nosotros mismos.

En esos momentos ustedes están dando su propia nota, así sea un solo momento de plenitud en la vida, no importa que haya sido elevando cometas, coleccionando coleópteros, cogiendo lombrices o dibujando cosas como caricaturas y si quieren hasta lo más absurdo. Lo que pasa es que uno esta pendiente de la meta, no sabiendo que la felicidad es el camino; en el camino uno encuentra momentos de plenitud.

Otros que encuentran los momentos de plenitud vendiendo pescados, otros pescándolos, otros soñando que pescan y otros cogiendo las lombrices, de todo hay en la viña del Señor. Generalmente tenemos expectativas para dar de nuestra propia nota, “para ser feliz yo tengo que ser un médico y ganar tanto”, “tengo que tener casa, carro, beca y reconocimiento” Hay tantas, tantas condiciones que entonces no reconocemos aquellas cosas absolutamente simples en que somos felices, auténticos, plenos y en las que fluimos.

Los sueños nos enseñan los escasos momentos de armonía; de pronto ustedes se ponen a escribir y llega un momento en que están escribiendo y entran a una dimensión tal de la conciencia, que se sienten uno con el universo, se sienten íntegros y felices, tienen un sentimiento de plenitud interior, el corazón se les quiere desbordar, eso es comulgar realmente, es entrar en comunión con el Dios vivo en el instante. Ese Dios vivo en el instante esta en el pleno olvido de sí cuando uno se olvida de los condicionamientos, al olvidarse entra en el altar del corazón, esos son momentos de inspiración.

Todo el mundo se inspira, no solamente los poetas y los artistas; la vida es arte y cuando la vida es arte, la vida es plena creatividad. Cuando la vida es plena creatividad realmente ustedes están en un estado de gracia, ese estado de gracia es el estado de comunión, pero uno comulga consigo mismo, aceptándose y siendo tierno con uno, no narcisista, es una cosa muy distinta. Eso no es egoísmo, es la aceptación plena y la tolerancia que va rodeada de ternura. Entonces uno empieza a vivir una realidad fantástica y sabe que el mundo empieza y termina en uno.

Toda la infinita diversidad del mundo cabe en el corazón de un hombre que conquista la simplicidad, la sencillez, la humildad del aprendiz. Un genuino aprendiz es siempre tierno por que él quiere al maestro, el maestro esta en el interior, esta en el corazón, ahí es donde hay que buscarlo, si ustedes encuentran con ternura, con respeto, con devoción al maestro en su propio corazón, van a encontrar que pueden ser discípulos del mundo y eso es la inclusividad. En ese momento no van a ponerle condiciones a la relación, se borrarán automaticamente todos los temores y será un autentica relación inspirada en el corazón.

En algunas culturas como en el Tíbet, la gente se relaciona absolutamente sin barreras, culturales, sociales, económicas ni políticas; ni siquiera el lenguaje es obstáculo. No vayan a creer que uno va donde un tibetano y no se puede relacionar por que él hable tibetano y usted habla español, no; todo, absolutamente todo el lenguaje allí es desde la vivencia, es desde el corazón y está concebido para que tu te sientas bien y para compartir contigo lo mejor que tienen: la cobija, el alimento, la casa, los niños, no hay separación entre las mujeres y los hombres.

Aquí en nuestro medio está prohibido que una mujer casada se relacione con otros hombres, casi prohibido, hay ciertas barreras automáticas, que sufrimos de una manera terrible, allá no existen ese tipo de barreras, una mujer se relaciona con la misma frescura, con la misma fluidez, con la misma naturalidad, con la misma hermosa sonrisa que uno entiende que es el corazón floreciendo. Ahí tenemos otra cultura, pero esa cultura la podemos construir nosotros por que es una cultura sin condiciones, no es una cultura del intelecto, del condicionamiento, del temor, de la disciplina o la norma rígida desde afuera; si no que es la cultura de la hermandad, esa cultura de la hermandad nace en el corazón y la cultura de la hermandad es la expresión de la genuina inclusividad.

Cada vez que ustedes caigan en la exclusividad, caen en el separatismo y cada vez que caigan en separatismos están cerrando la puerta al maestro en ustedes mismos que es su corazón, el corazón cuando conquista la inclusividad es la expresión genuina del alma.

Así que vamos a trabajar la inclusividad, la inclusividad supone que no hay mejores, ni peores, ni malos ni buenos, ni hay elegidos, ni pobres diablos condenados, no hay extraterrestres que van a salvar a unos cuantos iniciados y que van a condenar a todos los otros. No hay catástrofes, hay puertas abiertas y oportunidades. Hay un mundo infinito que se abre a la eternidad en cada instante y en cada instante ustedes pueden abrir las puertas de la eternidad si cuentan con ustedes. Pregúntense ¿Dónde me quedé? ¿Qué me hice? En toda relación donde existe vacío, ustedes se quedaron en alguna parte, no están ahí. Por que en ninguna relación existe vacío si ustedes cuentan con ustedes, aunque el otro sea perverso, así no buscaremos un chivo expiatorio.

En una relación genuina inclusiva que parte del corazón no hay necesidad de chivos expiatorios, por que en esa relación hay ternura pase lo que pase. En ése tipo de relaciones podremos practicar el amor impersonal. El amor impersonal es transparencia, frescura, fluidez, ternura, es un total desinterés; no tiene nada que ver con los patrones de referencia y no es tan difícil de lograr. Se dice que hay que ser un santo para lograr el amor impersonal, no, no hay que serlo. Solamente tenemos que ser como niños para lograrlo, tenemos que sacar ese niño que anda oculto en nuestro interior. Que tus hijos se vayan y visiten los vecinos, sean estos mafiosos o no, que juegen a las bolas con unos y otros, no importa si uno tiene un Toyota y otro un Mercedes Benz, de repente un triciclo viejo. Si uno es el hijo de un magnate y el otro es el hijo de la muchacha del servicio, para ellos no deben existir diferencias. Nosotros como padres iríamos a prohibirle las compañías, pero el alma jamas les prohibe ninguna compañía, toda compañía es buena para el alma por que siempre desde allí tienes que dar.

Entonces nuestra civilización es que no te toquen, que no te perviertan, que no te untes, que no te contaminen; no, yo diría: “úntate, perviértete, contamínate, vive la vida, vive en tu corazón al otro, ni siquiera contigo mismo te estas revolviendo, por que en ti existe toda la humanidad”.

Ese es el principio de la hermandad, el cuerpo místico de Cristo es el cuerpo vivo de toda la humanidad y ahí esta el asesino, el mafioso, el guerrillero, el que muere de hambre, el que sufre la injusticia. Todos estamos ahí y es ahí donde ese cuerpo adquiere vida, por que ese cuerpo adquiere vida a través de la solidaridad, de la amistad, de la ternura, a través del compromiso. El Cristo no adquiere vida en la letra muerta de la teología, sino en el lenguaje cotidiano, todos los días. Las escrituras de esta era son escrituras vivas y esas escrituras vivas las vivimos en el templo y en la iglesia de la tierra, en la vida cotidiana donde nosotros como budistas, mahometanos, cristianos, católicos, ortodoxos, evangelistas, ateos o como lo que queramos ser; podemos vivir nuestra religión por que religión es inclusividad, religión es “religare”, religare es rescatar la integridad esencial que nos une a un solo tejido de conciencia espiritual que es la humanidad toda.