Tu lugar en el mundo

Tu lugar en el mundo

Encuentras tu lugar en el mundo cuando deseas volar, pero igualmente retornar, cuando hacer la mochila  representa   tanto  gozo como deshacerla y guardarla  en la última  estantería. 

Encuentras tu lugar en el mundo  cuando sales a la calle y los rostros son  amables y no tienes  prisa  para  ir a ninguna parte,  porque  junto a los  vecinos  ya estás en la mejor  parte. 

Encuentras tu lugar en el mundo, cuando hallas  tu roca para  la  salida del sol, tu bosque para la salida de las penas;  cuando un trozo de  tierra sabe de tu azada, cuando las alubias conquistan altos palos y los tomates no ruedan mucho hasta el plato, cuando los árboles   adivinan tus pasos y se acomodan a tu espalda.

Encuentras tu lugar en el mundo cuando la casa no necesita llave, cuando siempre  hay  cercana  una puerta a llamar en el apuro, cuando tú eres igualmente acogida de otros apuros. 

Encuentras tu lugar en el mundo cuando dejas de explorar las páginas de inmobiliarias, cuando el remoto pueblo abandonado no te saca ya del asiento, no te coloca de nuevo al volante.

Encuentras tu lugar en el mundo cuando el nombre de tu aldea cobra una sonoridad diferente, cuando se quita la frustración de encima, cuando lo cercano y ya familiar no desmerece de lo lejano y exótico.   

Fui  en pos de lejanos lugares  en el mundo, pero en realidad no hacia falta sofisticada brújula, ni pesada maleta. Ese lugar se encontraba mucho más cerca de lo que podía haber imaginado. No hay fracaso en la búsqueda de ese remoto espacio, hay agradecimiento por lo que con los años, poquito a poco, aquí mismo hemos podido construir en lo físico, sobre todo en lo humano. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *