Amor hacia todos los seres.

¡ Y dondequiera que mires sólo verás el bien !

Amor hacia todos los seres.

Ya sea que el ciudadano común o el rey cometan un error, no deja de ser un error ante la ley de la Rectitud.

Es la Rectitud la que crea la verdadera relación entre las almas humanas. Si se logra, entonces se manifestará el debido respeto, ese respeto que los hombres deben tener los unos por los otros. Entonces no miraremos con desdén a nadie, sino que todos nos consideraremos sagrados los unos a los otros.

Por lo tanto, para alcanzar la perfección, debes establecer la Rectitud Divina como el primer paso en tu vida, a través del cual se manifieste el Amor hacia todos los seres: el hombre, los animales, las plantas.

Cuando adquieras esto, dondequiera que mires sólo verás el bien.

Al ver el bien en todas partes, sentirás un santo temor dentro de tu alma.

La rectitud es algo interior. Ser justo significa aprender a lidiar con cada uno de tus pensamientos, con cada uno de tus sentimientos, con cada una de tus acciones.

Ser justo es saber actuar como un ser pensante, como un hombre razonador, verdaderamente culto.

Si deseas tener buenas relaciones con todos los seres, sé justo con ellos.

La justicia es un gran proceso interior de distribución de todas las bendiciones Divinas entre todas las partes del organismo – sea el organismo del individuo, de la comunidad o de toda la humanidad.

La rectitud es la circulación que lleva la sangre por todo el cuerpo para que cada célula pueda tomar todo lo que necesita para realizar su servicio.

Así, por la Rectitud, por este gran proceso de circulación, la célula más pequeña, el ser más pequeño del mundo recibe su alimento.

La Rectitud podría compararse al agua. La Rectitud es para la vida humana como el agua es para la tierra dura, porque es la Rectitud la que ablanda los cuerpos duros.

Las personas amargadas se endurecen porque carecen de rectitud. Y los que se han ablandado poseen la rectitud.

Rinde a cada uno sus derechos y se ablandará. El agua hace lo mismo con las plantas.

Debemos rendir a cada hombre sus derechos porque como el agua es necesaria para el crecimiento de las plantas, así la Justicia es requerida para el crecimiento de nuestras mentes y corazones.

Sin Justicia no puede haber crecimiento.

Si deseas desarrollarte correctamente, debes ser recto.

Y cuando debas actuar con rectitud, hazlo aunque el mundo tenga que ponerse patas arriba.

Beinsa Douno.

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