Buscando la Paz

Buscando la Paz

Esta paz profunda, inexpresable, es muy difícil de obtener porque para ello se requiere voluntad, paciencia, amor y un gran saber. Cuando el discípulo empieza a aprender y a comprender la naturaleza y las propiedades de cada elemento, pensamiento, sentimiento, deseo, para que nunca se introduzca en él nada que pueda perturbar su armonía interna, y por fin consigue eliminar de su organismo todo aquello que no vibra al unísono, sólo entonces obtiene la paz.

Si fumáis, si coméis y bebéis cualquier cosa, introducís en vuestro organismo ciertos elementos nocivos que os ponen enfermos y entonces no podéis tener paz. Si os duelen los dientes, si tenéis cólicos o palpitaciones, ¿cómo queréis tener paz? Habéis introducido en vosotros partículas que provocan obstrucciones o fermentaciones, y ahora hay que eliminarlas. La misma ley se aplica al nivel psíquico.

Mientras sigáis ignorando la naturaleza de vuestros sentimientos, pensamientos, deseos, pasiones, instintos, y mientras los respiréis y os alimentéis de ellos sin saber si os reportarán un bien o un mal, no os sentiréis nunca en paz.

El egregor de la paloma.

Omraam Mikhael Aivanhov.

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