El fin de los tiempos.

Todos nacemos con ciertos derechos Divinos.

El fin de los tiempos.

De acuerdo a la Ley de Moisés, el problema social de la integridad se soluciona de la siguiente manera: Todo lo que uno recibe durante 49 años, uno debe devolver en el quincuagésimo año. En ese año todos volverán a ser iguales nuevamente. El quincuagésimo año es un jubileo: todos lo celebran. Entonces todos devuelven a sus hermanos aquello que habían tomado de ellos. Cuarenta y cinco años de jubileo han transcurrido hasta el presente sin haber sido celebrados. Ahora, 45 jubileos deberían venir uno tras otro a fin de que la Justicia, la distribución equitativa de los recursos, pueda ser restaurada. Ya que 2500 años han pasado sin que los jubileos fueran celebrados, estos 45 jubileos serán celebrados juntos. Este es el «fin de los tiempos». El fin de los tiempos comenzó en 1914. Durante los 45 años siguientes, todos deben devolver a los demás aquello que hayan tomado de ellos.

De acuerdo a la Ley de Moisés, una persona esclavizada será libera da tras 49 años. Aquellos que tienen dominio sobre tierras recibidas de otros, deberán devolverlas a aquellos de quienes las tomaron tras 49 años. Si los gobernantes no resuelven de modo equitativo las disputas entre las naciones, el mundo experimentará cambios cataclísmicos en los años por venir. Durante el transcurso de 45 años, las personas deberán liberarse de todo aquello que pertenece a otros, a fin de balancear las viejas cuentas.

Todos y cada uno de los creados por Dios y puestos en la Tierra tiene derecho a una vida equitativa. Nadie puede quitarles este derecho. La Gran Causa Omnisciente considera a todos por igual. Dios no tolera la opresión. Dios es paciente, pero al fin y al cabo vendrá la retribución.

Nadie puede quitarles las abundancias que les han sido dadas. Si les fueran quitadas, carde o temprano les serian dadas nuevamente.

Todo ser humano nace con ciertos derechos Divinos. Nadie tiene el privilegio de quitarles los derechos Divinos que les han sido dados a ustedes. Me refiero a esos derechos que Dios les ha dado. Esta es la nueva consciencia que está despertando. Todos deberían respetar los derechos de los demás.

Ustedes tienen un libro que, aunque su cubierta no diga nada, ustedes aman por su contenido. Del mismo modo, uno debería honrar lo Divino que ha sido impartido en todo: en las personas, en los animales, y en todas las plantas. La Ley de la Justicia así lo requiere. Desde ese punto de vista, si alguien comete una transgresión, no digan que esta persona es mala, porque esto está en discordia con la Ley de la Justicia, el deber que ustedes tienen de honrar todos los seres vivos. Esta persona se asemeja a la fruta que se halla en proceso de maduración: todavía no ha madurado, pero ya lo hará.

Para poder actuar de acuerdo con la Ley de la Justicia, nosotros debemos ser cuidadosos y considerados para con otros. La Justicia define las relaciones entre las personas.

El Bien es aquello que es beneficioso para todos, no solo para uno. La Justicia requiere que todos se beneficien de la abundancia dada por Dios. El deseo de recibir y acaparar estos recursos para nosotros solamente no es correcto. Debemos distribuirlos entre todos.

Beinsa Douno.

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