Entre el Mundo y el Alma.

¡De lo físico, siempre a lo espiritual!

Entre el Mundo y el Alma.

Dos principios existen en el hombre: el humano y el divino. Cuando el principio humano está afuera y el divino adentro, verás al verdadero hombre. Pero cuando el divino principio está afuera y el humano adentro, se tropieza con una gran contradicción.

Mientras el hombre busca tan sólo la luz de afuera no se le puede hablar de Dios. Pero, cuando afuera aparecen la oscuridad y la tormenta, la luz interior ilumina su conciencia y nace el amor hacia lo Grande.

¡Ama a Dios dentro y fuera de ti! ¡Así podrás conocerlo!

La ley de la materia es la ley del reflujo. La ley del espíritu es la ley del flujo. La ley de los opuestos incluye la ley del reflujo, y la ley de analogía incluye la ley del flujo. Estas dos leyes, de los opuestos y de analogía, podemos comprenderlas. Son dos grandes leyes. La ley de analogía es la ley del cielo, de la vida superior. La ley de los opuestos es ley de la Tierra, del mundo orgánico, del cuerpo. Cuando se comprenda el profundo sentido de estas leyes, el mundo cambiará radicalmente.

Debes ser intrépido y decidido en la vida y en las luchas que se te presenten. N o pienses que ellas son una desgracia. Piensa que pertenecen al proceso de tu trabajo para que puedas comprender la parte interna de la vida y encontrar aquellas leyes, de acuerdo con las cuales está construido tu cuerpo.

Alegría y sufrimiento, luz y oscuridad, salud y enfermedad, conocimiento e ignorancia, amor humano y amor divino, son estados-límite de una misma realidad.

      Los opuestos son métodos en la Naturaleza, que determinan esta misma realidad. Son estados filosóficos que el discípulo debe conocer en profundidad.

El discípulo debe ser muy penetrante; es decir, debe ser capaz de armonizar lo que es contradictorio. Para ello debe polarizarse de inmediato. Esto habla de una conciencia despierta. Y muy despierta debe ser la conciencia para no infringir las leyes de la Naturaleza, porque ellas son la expresión de una superior inteligencia.

Debes saber distinguir los impulsos divinos de los impulsos humanos. Tienes que estar atento a los primeros y aprovecharlos inteligentemente.

El discípulo, que ha nacido del Espíritu, se eleva sobre lo transitorio y aplica las leyes divinas en la Tierra. Tú debes espiritualizar lo material. Si te detienes en lo material, te enfrentarás con graves dificultades en la vida.

¡De lo físico, siempre a lo espiritual!

Peter Deunov

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