LA MEDITACIÓN Y EL SERVICIO

LA MEDITACIÓN Y EL SERVICIO

El Nirvana nunca dejó de ser una gloriosa geografía colectiva. Difícilmente podemos concebir la meditación sin servicio, así como el servicio sin meditación. Meditar para  volver  más a nuestro Centro, para instalarnos  más plenamente en nuestro Ser,  para alejarnos  de todo desequilibrio y descompensación y por lo tanto se más útiles al mundo.  Meditar para silenciarnos y manifestarnos desnudos ante nosotros mismos, para tratar de afinarnos con el susurro del alma. 

Meditar para reencontrarnos y descubrirnos, para tratar de ubicarnos, de situarnos en el aquí y ahora en medio de nuestra vida y evolución; para tomar conciencia de en qué punto nos hallamos en nuestro particular recorrido.

Meditar para donarnos más y mejor, para tratar de saber qué nos pide la Vida en cada momento, qué aguarda de nosotros y nosotras. Averiguar cómo, cuándo y dónde podemos servirla.  Descubrir dónde nos hemos atascado, cuál es el siguiente reto en nuestro crecimiento interior, cuál es el otro paso que nuestra alma confía que demos. Ya no sólo saber que estamos siendo graduados, sino qué  particular aspecto de nuestra personalidad inferior es preciso enmendar. 

Meditar para alcanzar también a conocer qué es lo que esperan de nosotros los Grandes  Seres, para qué nos quieren y para qué aún no estamos preparados, no les podemos todavía ser útiles en la elevación de la humanidad, en el progreso del Plan. Meditar y cobrar conciencia del lastre que aún nos acompaña y nos impide esa comunión más entera con la Hermandad Blanca, una afinidad más completa con las Almas liberadas.

A veces podemos sentirnos muy pequeños y lastrados, perturbados por las pruebas cotidianas. Podemos ver lo mucho que aún distamos de esa  consagrada Comunión de la Luz. Me aventuré a preguntar en lo interno por qué malgastan el tiempo, cómo no se han cansado aún de esperarnos. Me han dado a entender que no tienen prisa, que incluso albergan confianza en nosotros. No en vano disponen del largo lapso de toda una eternidad. 

* Imagen: Meditación colectiva convocada por el grupo «Ixileku» durante la celebración del Foro Espiritual de Estella 2022 (www.foroespiritual.org)

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