Párpados

Sobre el hábito de agradecer

Párpados

Me gusta escribir en este página porque me permite expresarme enteramente libre, sin ningún tipo de autocensura, sin necesidad de modular la palabra. El alma teclea y se reúne al poco en otra pantalla lejana con otra alma hermana. Es sencillamente ella, diáfana y no se reprime.

Hoy a la tarde me preguntaba porque hemos elegido encarnar en un entorno a menudo tan negacionista con todos los obligados silencios que ello comporta. Negacionista no de una cámaras que se inundaban de letal gas y encerraban latidos hermanos; no de un cambio climático que derrite los hielos y nos desnuda a deshora de abrigo… No, negacionistas de otro orden, mucho menos grave, pero también sorprendente. Me refiero al negacionismo de la infinitud que a cada instante tenemos por agradecer.

Hemos trabajado duro toda la mañana . Después de comer he sacado la tumbona por primera vez en invierno al jardín. Me he tumbado agotado, he cerrado los ojos y simplemente he sentido el gozo indescriptible de la caricia, del calor solar horadando los párpados.

El Misterio diseñó la piel apropiada y nos la elevó a la mirada. Nos colocó unos párpados para sentirnos atravesados por todo su inconmensurable Amor y Luz. Basta cerrar los ojos bajo este sol aún tan amable y bonancible para sentir una Presencia que nos rinde y desborda. Esto no va de religión, esto no va de sectas o complicados esoterismos…, esto va simplemente de dicha sin lenguaje que la describa, esto va de infinito e incontenible agradecimiento.

Quien no tiene Nombre nos abraza y estrecha cada vez que bajamos esta mágica persiana. Gracias por estar ahí quienes os ha «tumbado» la Vida, quienes habéis cerrado los párpados y tropezado con la Gloria, quienes os habéis quedado sin verbo, quienes os sentís igualmente desbordados por la misma, silenciosa e incontenible sensación de rendición y agradecimiento. ¡Muchas gracias!

Koldo (Equipo de Portal Dorado)

1 Comentario

  1. Gracias, gracias, gracias, por Ser y estar en esta Vida. Gracias por tu palabras.
    Jaime se fue, más sigo con él en espacios superiores de conciencia. Gracias

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